16 de noviembre de 2017

Ruta de los sequeiros de Mostad

La ruta de los sequeiros de Mostad es una preciosa ruta circular por
 el valle del río Lor. Tiene una longitud de 5200 mts clasificada
 como de dificultad media. Su inicio está a la altura del Acampamento
 O Caurel en la aldea de Esperante.
La ruta comienza paralela al río Lor en un suave descenso alternándose
 con pequeñas subidas y llaneando en algunos tramos.
Practicamente en todo momento caminamos por zonas umbrías
 y húmedas atravesando bosques de castaños, avellanos, robles...
Los primeros sequeiros comienzan a dejarse ver nada
 más comenzar la ruta.
Los manantiales aunque escasos de agua por la falta de lluvias
 están presentes en varios puntos de la ruta.
Muros de piedra cubiertos de musgos encauzan al caminante,
 en lo que pudo haber sido camino real desde Mostad a Esperante. 
Pasado este tramo hemos llegado a otro sequeiro.
A mano derecha del sequeiro hay acceso a un prado 
 que nos permite acercarnos al Lor.
A pesar de la escasez de lluvias, la humedad en esta zona está latente.
Nos encontramos en la base de las montañas, los árboles caducifolios
 casi no tienen hojas, el rocío de la noche y la escasa incidencia del sol
 durante el día favorece a que todo permanezca bien hidratado.
Los avellanos están especialmente bonitos algunos ya
 han tornado su color de otoño.
Las primeras setas del otoño comienzan a asomarse.
Hasta este punto la ruta ha discurrido por sendero cómodo y
 con anchura considerable, a partir de aquí comenzamos ascenso. 
En nuestro camino nos encontramos también con especies de líquenes.

Líquenes y musgos crecen por todas partes,
 nuestro camino parece un sueño.
Comienza el ascenso y se estrecha el camino,
 para en unos pocos metros volver a descender.
Nos encontramos ante otro sequeiro en muy buen estado,
 en medio de una jungla podría decirse,
cientos de árboles jóvenes crecen por todas partes.
A pocos metros nos toparemos con el siguiente,
 todo recubierto de musgos.
Hojas de arces o también conocidos como pradairos, la madera de
 estos árboles es/era usada para la fabricación de zuecas.
Troncos de castaños que se resisten a morir, ofrecen hospitalidad
 a líquenes y seguramente sirven de morada a algún pequeño animalillo.

Volvemos a ascender entre castaños de porte muy considerable,
 e inmersos en masas boscosas sabiendo que la aldea de Mostad
 queda un poco más arriba de donde nos encontramos.
Dejamos la oscuridad atrás para encontrarnos con amplitud suficiente
como para percibir que hemos llegado al lugar buscado,
 la mayor concentración de sequeiros de todo O Courel.
Todos tienen las mismas características, son de planta cuadrada
 o rectangular, alguno está aislado pero la mayoría están apiñados.
Su estado de conservación en general es bastante bueno,
 aunque a alguno ya le entra luz por el tejado, síntoma
de que la madera que sujeta la pizarra se pudrirá,
 si no se repara acabará cayendo sobre el piso de madera.
 El grupo ronda la docena, unos cuantos están abiertos lo que permite
 comprobar como es su construcción interna. En otros se puede uno
asomar extremando precauciones pues los pisos de madera están
muy deteriorados y podrían venirse abajo.
La mayoría no tiene ventanas si no pequeños huecos en la pared
 para favorecer la salida del humo.
                                      Llegados a este punto continuamos camino de regreso pero
                                     no sobre nuestros pasos si no que comenzando el descenso
                                                       y dejando atrás los sequeiros.
El camino continúa accesible y muy hermoso, la naturaleza
 crece sin pedir permiso.

Pronto comenzaremos a ver un claro sobre nuestras cabezas,
 ya aparecen las praderías y veremos la aldea
 de Piñeira a  nuestra derecha.

En nuestro tramo final nos adentraremos de nuevo en un tupido
 bosque para salir en pocos metros ya a la carretera asfaltada.
Desde lo alto veremos la iglesia de Esperante muy cerca
 del Acampamento O Caurel, donde hemos dejado el coche.
 Podemos bajar por la carretera o por una pista que conduce
 a la aldea de Esperante, ambas nos conducirán al final de la ruta.

13 de noviembre de 2017

Castro da Torre ...un lugar desde donde se puede escuchar el silencio

El Castro da Torre es uno de los yacimientos arqueológicos más
importantes de la sierra del Courel.Está construido sobre una base de pizarra
 en un promontorio desde el que pueden disfrutarse unas excelentes vistas de la sierra,
justo en el corazón del Courel.
Según estudios lo sitúan entre los siglos I y IV a.c
Cuenta con muros defensivos y fosos, destacando las formas ovaladas,
cuadradas y rectangulares de sus construcciones.
También cuenta con un aljibe excavado en la roca a la entrada del poblado.
La visita es muy recomendable, sobretodo en otoño para ver las masas
boscosas de color ocre, aunque no todos los años coincide igual
 ello depende de la climatología.
En primavera los montes se tornan color rosado siendo un espectáculo de color.
Un lugar para detener el tiempo....
un lugar desde donde puede escucharse el silencio.








8 de noviembre de 2017

Niebla en el valle del Lor

A Campa vista desde Vilamor. 
 Niebla disipándose sobre la cantera de pizarra de Sta Eufemia.
 Niebla trazando los meandros del Lor a su paso por Vilamor.
Sobre Ferreirós de abajo asciende para desaparecer. 
 De derecha a izq y en frente A Campa, Valdomir y Folgoso
Montañas que esconden la cantera de pizarra de Sta Eufemia.