21 de noviembre de 2017

Ruta desde Mercurín

 De Mercurín al repetidor colocado hace unos años
 hay una pequeña ruta de unos 4 kms ida y vuelta, la dificultad es baja.
 Dejando atrás la aldea de Mercurín, comienza la andadura
 atravesando un amplio bosque de castaños.

 El camino se bifurca al poco de empezar, el sendero de la izquierda
 llevará a Paderne pudiendo hacer la Ruta circular del Río Pequeno de unos 15 kms.
 Nosotros continuaremos por el camino de la derecha,
 el que nos llevará al repetidor.

Al fondo Parada y la Devesa da Rogueira.
 Los claros alternan con las nubes, los tonos ocres cobran vida.
 A nuestra derecha el bosque de castaños de Mercurín.
 Dejando atrás el bosque de castaños se entra en una zona
 en la que predominan las encinas, estas proliferan en las zonas más soleadas.

 Al poco se llega a una zona de labradío, 
las vistas son a la Devesa da Rogueira.
Pasado este tramo hay una pequeña subida que lleva al repetidor.
 Fue colocado para facilitar a los vecinos de O Courel
 tener TDT y banda ancha hace años.
Desde este punto y haciéndose hueco entre los arbustos se puede ver
 Seoane y al fondo más pequeña la aldea de Esperante.

Todos los arbustos están cubiertos de musgos y líquenes,aunque están
 secos la zona es húmeda. La confluencia del Valle del río Pequeno
 y el Valle del Lor contribuye a que la humedad los mantenga vivos.  
 Desde este lugar elevado se pueden ver a nuestra izquierda varias aldeas y el Taro Branco.
Abajo en el centro la aldea de O Mazo, arriba a la izquierda Villasivil,
 a su derecha la iglesia de Meiraos y a la derecha de esta Meiraos.
Llegados a este punto se inicia el camino de regreso sobre nuestros pasos.
Devesa da Rogueira y la aldea de Parada rodeada de bosques de castaños.


Vistas del Valle del Lor.


 Todavía están presentes formaciones geológicas como las del Val das Mouras.
El agua se infiltró en la roca caliza dando lugar a laberintos y
 formaciones muy curiosas con el paso de los años.

 Después de atravesar de nuevo el bosque de castaños finaliza la ruta.





16 de noviembre de 2017

Ruta de los sequeiros de Mostad

La ruta de los sequeiros de Mostad es una preciosa ruta circular por
 el valle del río Lor. Tiene una longitud de 5200 mts clasificada
 como de dificultad media. Su inicio está a la altura del Acampamento
 O Caurel en la aldea de Esperante.
La ruta comienza paralela al río Lor en un suave descenso alternándose
 con pequeñas subidas y llaneando en algunos tramos.
Practicamente en todo momento caminamos por zonas umbrías
 y húmedas atravesando bosques de castaños, avellanos, robles...
Los primeros sequeiros comienzan a dejarse ver nada
 más comenzar la ruta.
Los manantiales aunque escasos de agua por la falta de lluvias
 están presentes en varios puntos de la ruta.
Muros de piedra cubiertos de musgos encauzan al caminante,
 en lo que pudo haber sido camino real desde Mostad a Esperante. 
Pasado este tramo hemos llegado a otro sequeiro.
A mano derecha del sequeiro hay acceso a un prado 
 que nos permite acercarnos al Lor.
A pesar de la escasez de lluvias, la humedad en esta zona está latente.
Nos encontramos en la base de las montañas, los árboles caducifolios
 casi no tienen hojas, el rocío de la noche y la escasa incidencia del sol
 durante el día favorece a que todo permanezca bien hidratado.
Los avellanos están especialmente bonitos algunos ya
 han tornado su color de otoño.
Las primeras setas del otoño comienzan a asomarse.
Hasta este punto la ruta ha discurrido por sendero cómodo y
 con anchura considerable, a partir de aquí comenzamos ascenso. 
En nuestro camino nos encontramos también con especies de líquenes.

Líquenes y musgos crecen por todas partes,
 nuestro camino parece un sueño.
Comienza el ascenso y se estrecha el camino,
 para en unos pocos metros volver a descender.
Nos encontramos ante otro sequeiro en muy buen estado,
 en medio de una jungla podría decirse,
cientos de árboles jóvenes crecen por todas partes.
A pocos metros nos toparemos con el siguiente,
 todo recubierto de musgos.
Hojas de arces o también conocidos como pradairos, la madera de
 estos árboles es/era usada para la fabricación de zuecas.
Troncos de castaños que se resisten a morir, ofrecen hospitalidad
 a líquenes y seguramente sirven de morada a algún pequeño animalillo.

Volvemos a ascender entre castaños de porte muy considerable,
 e inmersos en masas boscosas sabiendo que la aldea de Mostad
 queda un poco más arriba de donde nos encontramos.
Dejamos la oscuridad atrás para encontrarnos con amplitud suficiente
como para percibir que hemos llegado al lugar buscado,
 la mayor concentración de sequeiros de todo O Courel.
Todos tienen las mismas características, son de planta cuadrada
 o rectangular, alguno está aislado pero la mayoría están apiñados.
Su estado de conservación en general es bastante bueno,
 aunque a alguno ya le entra luz por el tejado, síntoma
de que la madera que sujeta la pizarra se pudrirá,
 si no se repara acabará cayendo sobre el piso de madera.
 El grupo ronda la docena, unos cuantos están abiertos lo que permite
 comprobar como es su construcción interna. En otros se puede uno
asomar extremando precauciones pues los pisos de madera están
muy deteriorados y podrían venirse abajo.
La mayoría no tiene ventanas si no pequeños huecos en la pared
 para favorecer la salida del humo.
                                      Llegados a este punto continuamos camino de regreso pero
                                     no sobre nuestros pasos si no que comenzando el descenso
                                                       y dejando atrás los sequeiros.
El camino continúa accesible y muy hermoso, la naturaleza
 crece sin pedir permiso.

Pronto comenzaremos a ver un claro sobre nuestras cabezas,
 ya aparecen las praderías y veremos la aldea
 de Piñeira a  nuestra derecha.

En nuestro tramo final nos adentraremos de nuevo en un tupido
 bosque para salir en pocos metros ya a la carretera asfaltada.
Desde lo alto veremos la iglesia de Esperante muy cerca
 del Acampamento O Caurel, donde hemos dejado el coche.
 Podemos bajar por la carretera o por una pista que conduce
 a la aldea de Esperante, ambas nos conducirán al final de la ruta.