21 de marzo de 2017

Silencio de invierno

Ha nevado, las cumbres se han cubierto de blanco, el frío es inmenso y el silencio lo envuelve todo.
Veo Esperante desde la carretera en dirección Seoane - Alto del Couto, el bosque otoñal lo abraza con sus colores y me detengo para ver sus casas que parecen estar colgadas de la montaña.


El ascenso comienza zigzagueando, hago un alto para conocer este pueblo.
 Lo primero que me encuentro es una curiosa fuente que a la vez es lavadero.
No es un lugar donde viva mucha gente, a pesar de que algunas casas están 
siendo restauradas muchas otras muestran señales de abandono.






Todavía quedan vestigios de los útiles hechos con el hierro de estas montañas.
Unos 700 metros más abajo discurre el río Lor encajonado entre rocas.


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